En el mundo de la logística y la cadena de suministro, la expresión "última milla" hace referencia al tramo final del proceso de entrega: el trayecto que recorre un paquete desde el último centro de distribución o depósito hasta llegar a la puerta del destinatario final.

A pesar de ser el segmento más corto en términos de distancia, la última milla es habitualmente el más complejo, el más costoso y el que más impacta en la experiencia del cliente.

¿Por qué se llama "última milla"?

El término proviene del sector de las telecomunicaciones, donde se usaba para describir el segmento final de la red que conectaba la infraestructura central con los hogares o empresas. En la industria logística, el concepto se adoptó por analogía para referirse a ese último tramo de la cadena de distribución.

Aunque la expresión habla de "una milla", en la práctica este segmento puede abarcar desde unos pocos kilómetros en zonas urbanas densas hasta decenas de kilómetros en áreas rurales o de difícil acceso.

La cadena logística completa

Para entender mejor qué es la última milla, ayuda visualizar la cadena logística completa de un paquete típico:

  1. Origen: El paquete es preparado y despachado por el remitente
  2. Primer centro de clasificación: Se escanea, etiqueta y enruta según el destino
  3. Transporte de larga distancia: Por camión, avión o tren hasta el país o ciudad de destino
  4. Centro de distribución regional: Se reagrupa con otros paquetes del mismo sector geográfico
  5. Depósito local o hub de última milla: Se asigna a la ruta de un mensajero
  6. Última milla: El mensajero recorre una ruta optimizada para entregar en cada domicilio

Todos los tramos anteriores a la última milla pueden optimizarse relativamente bien: los camiones van llenos, los aviones transportan miles de paquetes a la vez, y los centros de clasificación están altamente automatizados. La última milla, en cambio, implica llevar paquetes individuales a cada puerta, uno por uno.

¿Por qué es tan compleja la última milla?

La última milla enfrenta una serie de desafíos que la hacen única dentro de la cadena logística:

1. Alta densidad de paradas

Un mensajero puede hacer entre 80 y 150 paradas en una jornada de trabajo, dependiendo del tipo de zona (urbana, suburbana, rural). Cada parada implica tiempo de búsqueda del domicilio, estacionamiento, subida a pisos, espera de firma, etc. La eficiencia por kilómetro recorrido es mucho menor que en el transporte de larga distancia.

2. Ausencia del destinatario

Uno de los problemas más costosos en la última milla es llegar a un domicilio donde no hay nadie para recibir el paquete. Un intento de entrega fallido implica volver a cargar el paquete, planificar un nuevo intento y eventualmente gestionar la devolución si ningún intento tiene éxito. En muchos casos, más del 20% de los primeros intentos de entrega fracasan.

3. Variabilidad geográfica

En América Latina, la variabilidad geográfica es especialmente marcada. Las ciudades tienen barrios con calles irregulares o sin numeración clara, zonas sin acceso para vehículos grandes, y áreas rurales con infraestructura vial deficiente. Esta fragmentación geográfica eleva los costos y tiempos de entrega.

4. Congestión urbana

En las principales ciudades latinoamericanas, el tráfico vehicular es un factor crítico. Los tiempos de desplazamiento entre paradas pueden ser tan largos como el tiempo de entrega en sí, lo que reduce drásticamente la cantidad de paquetes que un mensajero puede entregar por jornada.

5. Costo desproporcionado

Se estima que la última milla puede representar entre el 40% y el 60% del costo total del transporte de un paquete. Esto se debe a la combinación de los factores anteriores: muchas paradas, alta tasa de fracasos, congestión urbana y la necesidad de vehículos más pequeños y frecuentes.

Tecnología y soluciones en la última milla

La industria logística global, y la latinoamericana en particular, está invirtiendo fuertemente en tecnologías para hacer más eficiente la última milla:

Optimización de rutas con inteligencia artificial

Los sistemas de optimización de rutas calculan en tiempo real la secuencia más eficiente para que un mensajero realice todas sus entregas, considerando el tráfico, las ventanas horarias de los destinatarios, y las restricciones de circulación vehicular.

Puntos de retiro y lockers

Una alternativa al domicilio que reduce significativamente los intentos fallidos son los puntos de retiro: supermercados, farmacias, tiendas de conveniencia, o lockers automáticos donde el destinatario puede recoger su paquete en el horario que le resulte más conveniente.

Entrega en franjas horarias

Muchos couriers ofrecen al destinatario la posibilidad de elegir una franja horaria para la entrega o reprogramarla a través de una aplicación móvil. Esto reduce drásticamente la tasa de intentos fallidos.

Crowdsourcing logístico

Algunos operadores están experimentando con modelos de "crowdsourcing" logístico, en los que personas particulares (que no son empleados del courier) realizan entregas de última milla a cambio de una compensación. Este modelo, similar al de los servicios de transporte colaborativo, permite escalar la capacidad de entrega en picos de demanda sin aumentar la flota propia.

Bicicletas y vehículos de carga eléctrica

En zonas urbanas densas, el uso de bicicletas de carga o motos y furgonetas eléctricas permite sortear la congestión vehicular y reducir costos operativos y emisiones. Varias ciudades latinoamericanas están viendo el crecimiento de este tipo de soluciones, especialmente para envíos de e-commerce.

En resumen: La última milla es el segmento más corto pero más complejo y costoso de la cadena logística. Es también el que tiene mayor impacto en la experiencia del cliente, porque es el momento en que el paquete finalmente llega (o no llega) a la puerta del destinatario. La industria logística latinoamericana está en plena transformación para hacer este proceso más eficiente, confiable y sostenible.

La última milla en el contexto del e-commerce latinoamericano

El crecimiento acelerado del comercio electrónico en América Latina, que se intensificó significativamente a partir de 2020, ha puesto a la última milla en el centro del debate logístico regional. Los consumidores que compran en línea esperan tiempos de entrega cada vez más cortos y mayor transparencia sobre el estado de su pedido.

Esta presión sobre los tiempos de entrega ha llevado a varios operadores a desarrollar lo que se conoce como "same day delivery" (entrega el mismo día) y "next day delivery" (entrega al día siguiente) en las principales ciudades de la región, aunque estos servicios suelen tener un costo adicional y cobertura limitada.

La sostenibilidad también es un tema emergente: la proliferación de vehículos de reparto contribuye a la congestión y a las emisiones de carbono en las ciudades. La adopción de flotas eléctricas y la consolidación de entregas (reducir el número de viajes agrupando paquetes de múltiples vendedores) son tendencias que están ganando tracción en la región.